Imagen: Agostina Rubini
Nuestro primer programa es un episodio de emergencia para tratar el reciente caso de Agostina Rubini, una joven de 24 años desaparecida en Mallorca y que pertenece al mismo entorno de Malén Ortiz, desaparecida en 2013.
Transcripción
Buenos días, buenas tardes o buenas noches, depende de cuándo me estéis escuchando… Así es como solía empezar siempre los podcasts que les grababa a mis alumnos de la universidad durante el confinamiento, estudiantes de psicología y de criminología en su mayoría, y, bueno, tal vez por la temática de este pódcast o tal vez por la nostalgia que me ha provocado preparármelo, me ha parecido una buena idea empezar este así también. Veremos si se acaba convirtiendo en una rutina otra vez.
Este primer episodio es un episodio de emergencia, no es para nada el tipo de primer episodio en el que he estado pensando los últimos dos años, (sí, sí, dos años…) a veces sola y a veces acompañada de mi amiga Cristina, que será colaboradora en los siguientes capítulos.
Vamos a esperar a que se presente ella en el siguiente episodio, aunque por ahora os avanzo que Cristina es una máquina y que os va a caer muy bien. Yo soy Nines, psicóloga y doctora en Lógica y Filosofía de la Ciencia. Como acabo de dejar caer, he sido investigadora y profesora de universidad durante más de 15 años, y también he trabajado de psicóloga clínica durante 3 años. En este tiempo he hecho un poco de todo, pero si verdaderamente me he interesado o centrado en algo, ha sido en la psicología criminal, y, en concreto en todo aquello relacionado con el fenómeno de las personas desaparecidas y de los cadáveres sin identificar. Es algo que siempre me ha fascinado a muchos niveles. Y, claro, soy una friki del true crime, en todas sus formas, es decir, de todo lo relacionado con los crímenes reales y las noticias de sucesos. También, inevitablemente, como buena friki, soy muy crítica con el true crime.
Y es que por muy de moda que se haya puesto, por mucho que pueda engancharnos a la gente, por muchos seguidores que uno o una puedan tener, creo que no se nos puede olvidar nunca que detrás de cada historia de true crime, hay unas víctimas true, o sea, reales, de un crimen, con el mismo acceso a redes sociales y plataformas que el resto de la gente. Es por eso que el principio fundamental que quisiéramos mantener dentro de este pódcast es el respeto por los familiares y el entorno de cada una de las víctimas, además de contribuir a dar visibilidad mediática a los casos con la intención única de ayudar a que se resuelvan. Pero esto ya lo comentaremos en futuros episodios porque aunque suelo enrollarme bastante sobre este tema, entiendo que hoy no es el día.
Hoy es el día de hablar de dos chicas trágicamente desaparecidas.
Así que, volviendo a lo que nos atañe, este es un episodio de emergencia, no solo por su actualidad, sino sobre todo, por cómo se está tratando la información desde los pocos medios en los que se está tratando: desde emisiones que solo despiertan el morbo, a un batiburrillo de noticias a medias, que dejan demasiado espacio para la especulación. Es por esto que vamos a intentar esclarecer lo que se sabe hasta el momento, empezando por la primera chica desaparecida, por antigüedad, que es Malén Ortiz. Malén desapareció en Magaluf, Mallorca el 2 de Diciembre de 2013, con solo 15 años. Según reporta el Diario de Mallorca, a Malén le encantaba la música y tenía un montón de camisetas de sus grupos favoritos, como Nirvana, Rolling Stones o Guns n`Roses… buen gusto, ¿eh? Además, era muy creativa y se le daba muy bien dibujar y, bueno, como a todas las personas en edad adolescente, pasar tiempo con sus colegas. El día que desapareció Malén salió del instituto y se dio cuenta de que se había olvidado las llaves de casa, así que decidió ir a comer a casa de su novio, un chico con el que llevaba saliendo ya unos meses. Le dejó un mensaje a la secretaria de su padre para que le avisase de que no comía en casa, cogió un autobús que la dejó cerca de donde vivía su novio, en la Rotonda de los Piratas, se montó en su patinete verde y no se la volvió a ver. Se revisaron las cámaras de seguridad de la zona, tres en concreto, y se le pierde la vista entre una cámara y la siguiente, en apenas 500 metros de distancia. Para más inri, su hermano también estaba en esa zona a esa misma hora pero yendo en dirección contraria y debería haberse cruzado con Malén, pero no la llegó a ver. En lo que se calcula que fueron como mucho 20 minutos, Malén desapareció. Desde entonces, tanto su familia como sus amistades han estado desesperados: sus padres no ha dejado de salir en todos los medios de comunicación en los que han tenido la oportunidad de salir para dar a conocer el caso de su hija, además de organizar manifestaciones cada año para que no se olvide su desaparición o incluso viajar a otros países siguiendo cada pista que han podido recabar sobre el destino de Malén… todo en vano. La policía en un principio consideró que la desaparición podría deberse a una chiquillada, a una huída de casa voluntaria, como desgraciadamente es habitual cuando desaparece alguien en edad adolescente, pero acabaron reconociendo que lo más probable fuera que alguien se la llevase en contra de su voluntad. Desde entonces no se escatimaron esfuerzos en tratar de encontrar a Malén por tierra, mar y aire, sin resultados. Incluso se llegó a excavar una propiedad cercana al lugar en el que desapareció, pero tampoco se logró encontrar nada relacionado con Malén. Todo esto no ha hecho más que contribuir a la desesperación de aquellas personas que la quieren.
Y es que cuando alguien cercano desaparece, es imposible hacer un duelo, es imposible tratar de curar la herida que deja esa ausencia porque no se sabe dónde está la persona y, según la Psicología, este tipo de dolor, este duelo ambiguo como se le denomina, es mucho más difícil que el que puede provocar la muerte de alguien querido. A la madre de Malén, Natalia, le diagnosticaron un cáncer hace unos años y , en sus propias palabras “su única preocupación no fue que le pasase algo a ella, sino que le pasase sin llegar a saber qué fue lo que le ocurrió a su hija”.
A la segunda chica desaparecida, Agostina Rubini, de 24 años se le perdió el rastro hace apenas dos semanas, el día 2 de Octubre, después de salir con unos amigos por el Paseo Marítimo y por la zona de Santa Catalina, también en Palma. Nos encantaría poder humanizarla contándoos más cosas sobre ella, sobre sus gustos, sobre quién era, pero lo único que hemos encontrado es que vivía con sus padres en la localidad de Palmanova, estudiaba en el Instituto Josep Maria Llompart y tenía un tatuaje en la espalda. Y, bueno, al desaparecer después de quedar con amigos, entendemos que, de nuevo, como a la mayoría de la gente de su edad, le gustaba quedar para salir por ahí. Además, puesto que sus padres denunciaron su desaparición inmediatamente, asumimos que se trataba de una persona confiable que solía avisar de la hora a la que iba a llegar a casa y, al no llegar, esto hizo que su familia se alertase enseguida.
Aquí empiezan a sucederse un número de casualidades que han llevado a todo tipo de especulaciones tanto por parte de los medios de comunicación, como en redes sociales. La primera de ellas es que Agostina era del mismo entorno que Malén antes de que esta desapareciera hace casi 11 años: eran de edades similares, fueron al mismo colegio de educación primaria y Malén era muy amiga de la hermana de Agostina. Además, para más casualidades, las dos son de origen argentino aunque afincadas en Mallorca, desaparecieron en zonas cercanas y de manera igualmente inquietante, e, incluso se ha llegado a comentar que existe un parecido físico entre las dos chicas.
Y es en este momento, sobre todo si no se cree en las casualidades, cuando las mentes empiezan a elucubrar, es humano, en general y, en particular si somos consumidores de true crime. Mi mente también se ha planteado muchas cosas desde que saltó la noticia de la desaparición de Agostina, sobre todo porque el caso de la desaparición de Malén es uno de los que suelo tener muy presente. He pensado en que si las desapariciones estuvieran relacionadas, a lo mejor por fin se consigue averiguar el destino de Malén; he pensado en que si no están relacionadas, las casualidades entre ambas trajedias pasarán a la historia de las desapariciones de España de una manera desgraciadamente única; pero, sobre todo he pensado en que si yo fuese una persona del entorno de Malén y de Agostina, alguien que hubiese ido al instituto con las dos o que las hubiera conocido y querido a las dos, familiar de alguna de ellas, o incluso vecina de la zona… pues ahora mismo lo estaría pasando fatal, y más teniendo en cuenta la manera cómo han saltado estas historias a la prensa. Y es que también es este el momento en el que el morbo que suelen provocar las desgracias ajenas se pone en marcha y se nos suelen olvidar que las víctimas son personas también y nos entregamos al cotilleo y a la especulación, cosa que en estos tiempos de redes sociales puede ser una verdadera pesadilla añadida para las personas directamente afectadas.
Porque la cuestión es que, seguramente las familias de Malén y de Agostina, sus amistades, también hayan pensado y estén pensando en todas estas casualidades, en todas estas malditas coincidencias. Y, lo peor, es que probablemente también estén accediendo a la información que se está dando en los medios oficiales y no oficiales, además de los múltiples comentarios públicos en redes sociales en los que, por ejemplo, se sigue insistiendo en el morbo de una posible relación entre las dos desapariciones a pesar de que la policía dejó claro la semana pasada que, por el momento, es una hipótesis que descartan completamente. Este morbo, por llamarlo de alguna manera, ha llevado a que incluso se haga una encuesta pública al respecto sobre si la gente está de acuerdo o no en que los casos estén relacionados, como no sé, si se tratase de una encuesta sobre qué marca de champú gusta más o algo, olvidándonos, de nuevo, no solo de que detrás de estas dos historias de…posible true crime… hay unas víctimas muy reales, que, además, no son pocas, y de que la policía, dentro de la poca información que están facilitando respecto a la desaparición de Agostina, ha asegurado que, en principio, descartan que haya relación entre ambos casos.
Pero, volviendo a lo que sabemos hasta el momento: el pasado 9 de Octubre, la familia y las amistades de Agostina se manifestaron pidiendo que se difundiese su imagen y que se la buscase.
Unos días después, y tras las pesquisas de la Policía, que ha reconstruido sus movimientos de la noche del 2 de Octubre y ha analizado tanto su teléfono móvil como los móviles de las personas de su entorno, se publicaron los dos o tres mismos párrafos sobre la investigación en todos los medios. Según estas publicaciones, las fuerzas de seguridad del Estado, desgraciadamente, daban por fallecida a Agostina y estaban buscando su cadáver en un vertedero, en concreto, en el vertedero de Son Reus. Añadían a esta información también que la hipótesis que se barajaba sobre su supuesta muerte era que esta habría sido de carácter accidental, es decir, que no hubo ningún tipo de involucración por parte de terceras personas.
Pensemos en estas dos piezas de información por un momento y en cómo, si fueran piezas de un puzle, encajarlas requeriría cuanto menos de bastante imaginación. Y he aquí el problema, el momento en el que la publicidad sobre la fatal desaparición de una segunda joven en Mallorca no solo no contribuye a colaborar en dar con ella, sino que añade una carga de morbo y de elucubraciones innecesarias a una historia ya de por sí, muy dolorosa. Asumimos que esta es la única información de la que se disponía y que como periodistas, ya sean profesionales o amateur, su trabajo es publicarla, pero eso no quita que se trate de un par de piezas de información muy irresponsables, al menos por la cantidad de preguntas que han planteado al ser publicadas juntas, sin más explicaciones.
Afortunadamente, unos días después, es decir, esta misma semana, la información se ha ampliado a través de una rueda de prensa ofrecida por la Policía Nacional el día 17 de Octubre. Vamos a tratar de clarificar todo lo que se sabe desde entonces sobre la desaparición de Agostina. En primer lugar, se insiste en que no hay ningún tipo de relación con la desaparición de Malen Ortiz, salvo la maldita casualidad de que las dos perteneciesen al mismo entorno. También sabemos que la Policía, efectivamente da por fallecida a Agostina y ha buscado sus restos en el vertedero de Son Reus. El Diario de Mallorca nos facilita una cronología detallada sobre la noche del 2 al 3 de Octubre, que sería la siguiente, y cito textualmente:
Día 2 de octubre, 23:57 horas. Agostina Rubini, de 24 años, había salido esa noche con unos amigos por Santa Catalina y el Paseo Marítimo de Palma. A esa hora la joven fue grabada en la Plaza del Pont, caminando aparentemente tranquila hacia la parada del autobús 104 a la altura del número 2 de la calle Andrea Doria, que solía coger para regresar a su casa en Palmanova.
Día 3 de octubre, 00:12 horas. Una testigo que estaba en la parada del autobús, apenas cincuenta metros de la Plaza del Pont, se fija en que junto a uno de los contenedores que hay al lado han dejado en el suelo un bolso y, encima, una blusa perfectamente doblada. Esta prenda se corresponde con la que Agostina llevaba esa noche.
Día 3 de octubre, 00:20 horas. Pasa el autobús de Palmanova, pero Agostina no está entre los pasajeros que suben, como han confirmado varios de ellos.
Día 3 de octubre, 00:27 horas. El camión de la empresa Emaya vacía los contenedores de la calle Andrea Doria. La señal del teléfono móvil de Agostina se sitúa allí hasta entonces, y luego sigue el trayecto que realiza el camión.
Día 3 de octubre, 00:52 horas. El camión de Emaya llega al recinto de Son Reus, donde realiza la descarga. Los desechos son conducidos a la incineradora, donde se mezclan con los de otros días y se inicia el proceso de cremación en el horno a 1.200 grados. La señal del móvil de Agostina lo sitúa allí.
Día 3 de octubre, 02:59 horas. El teléfono de Agostina se apaga y deja de emitir señal.
Con esta cronología en mano, la hipótesis que baraja la policía es que Agostina se introdujo voluntariamente en uno de los contenedores de basura situados al lado de la parada de autobús y al haber ingerido alcohol, además de estar tomando algún tipo de medicación que entendemos sería incompatible con el consumo de bebidas alcohólicas, habría perdido el conocimiento dentro del contenedor y, desgraciadamente, fallecido en algún momento antes o durante la recogida de la basura, ya que, y en palabras textuales de la policía “la vida no es compatible con las circunstancias que se dan dentro del camión de basuras”.
Las fuerzas de seguridad también hipotetizan que a Agostina se le pudo caer el móvil dentro del contenedor, posiblemente al intentar tirar una bolsa de patatas fritas que iba comiendo y que, o bien se asomó para intentar recuperarlo y se cayó dentro, o directamente decidió entrar en el contenedor para buscarlo. Para ello se basan en el hallazgo del bolso de Agostina, así como de su blusa doblada encima del mismo, al lado del contenedor. No obstante, no hay cámaras de seguridad ni testigos que puedan confirmar esta hipótesis, pero la policía asegura que es la una explicación viable según su investigación.
Por otra parte, y según informan varios medios, se habrían encontrado unos restos óseos en la incineradora de la planta de Son Reus, donde se buscaba a Agostina, y están siendo analizados para comprobar si pudieran pertenecer a ella o no. Es importante aclarar que el hallazgo de huesos en una incineradora de basura se trata de algo posible ya que la temperatura a la que se queman las basuras no es suficiente como para reducir algunos restos óseos a cenizas, sobre todo los más pesados. Asimismo, las búsquedas en vertederos de basura son algo increíblemente difícil y que no siempre da resultados definitivos, como hemos podido observar en algunos casos de desapariciones en España, relativamente recientes, tales como la desaparición de Antonio David Barroso, un menor de 15 años que por padecer el Síndrome de Lennox-Gastaut era usuario de silla de ruedas, la cual sí que se encontró en el vertedero, pero no se logró encontrar nada perteneciente a él. En este caso, la hipótesis policial fue que la misma madre, que tenía problemas graves de salud mental, arrojó a su hijo a un contenedor de basura. Horrible. El otro caso reciente es el de la desaparición de dos primos madrileños, Ángel Fernández Silva y Fernando Fernández García, de 11 y 17 años respectivamente, cuyos cuerpos fueron encontrados en un vertedero de Toledo. En estas desapariciones, al igual que está ocurriendo con la desaparición de Agostina, la policía también hipotetizó que los dos chicos entraron de manera voluntaria al contenedor de basura, en este caso, para escapar del frío y la lluvia y para tener un sitio donde dormir, tras lo que murieron por asfixia. Esta hipótesis desató muchísima polémica, porque, además de que existían otras circunstancias que rodeaban la desaparición de Ángel y de Fernando, otras posibles hipótesis que plantear o vías de investigación que seguir, seamos realistas, resulta muy difícil pensar que alguien se meta voluntariamente en un contenedor de basura para buscar cobijo. Sin embargo, la policía dio por cerrado el caso con esta resolución, a pesar de que la familia presentó el informe de una segunda autopsia que contradecía las hipótesis policiales y los resultados de la primera autopsia que se les realizó. No es hoy tampoco el día de entrar en más detalles sobre la desaparición de Fernando y de Ángel, pero sí que nos gustaría mencionar que, desde nuestro punto de vista, es muy probable que, no la etnia de estos niños, que eran gitanos, sino el racismo de nuestra sociedad, influyese bastante en cómo se trató este caso en general. Ojalá tengamos la oportunidad de poder cubrirlo en nuestro pódcast en un futuro de la manera que merece.
Pero, por el momento, y volviendo a la desaparición de Agostina, tal vez por el triste precedente del caso de Angel y de Fernando, la hipótesis fundamental barajada por la policía, se esté mediatizando de manera polémica también. Y es que aunque se haya ofrecido una cronología más o menos detallada y mencionado la supuesta intoxicación alcohólica de Agostina la noche de su desaparición, una vez más, las circunstancias que puedan llevar a una persona a entrar en un contenedor de basura de manera voluntaria, salvo en los casos desgraciados en los que alguien se ve tan desesperado como para buscar alimento dentro de los mismos, no dejan de ser ciertamente controvertidas y de plantear más preguntas que respuestas.
Sin embargo, al contrario de lo que ocurrió con la familia de Fernando y de Ángel, que siempre se opusieron a aceptar las explicaciones policiales como plausibles, la familia de Agostina ha pedido respeto una vez han salido a la luz las últimas noticias. No podemos olvidar que en algunos casos, tanto la policía como la familia cuentan con más información que los medios de comunicación y que el público en general y que esta podría ser una de esas situaciones, por mucho que pueda dejar muchos cabos sin atar desde el punto de vista público. Solo podemos esperar que el tiempo ofrezca soluciones a todos los interrogantes alrededor de los hechos de la noche del 2 de Octubre y, mientras tanto, respetar los deseos de la familia.
Y es que, cuando se trata de personas desaparecidas o de cuerpos sin identificar, temas centrales de este pódcast, que, bueno, al ser este un episodio de emergencia ni si quiera hemos tenido tiempo de introducir correctamente, solo unos pocos casos llegan a los medios de comunicación y, obviamente esto no es positivo porque la colaboración ciudadana es clave para solucionar muchas de estas situaciones, ya sean de origen criminal o no. Pero la información puede ser un arma de doble filo y no son pocas las familias de personas víctimas de un crimen o de una desaparición de cualquier tipo que han sido doblemente victimizadas por la prensa y por el público. No olvidemos el circo mediático en el que se convirtió el Caso Alcàsser en los años 90 en este país, algo que seguro que mencionaremos más o menos extensamente en futuros episodios.
El cumpleaños de Malén se aproxima, es el 28 de Octubre, lo que seguramente revuelva sobremanera las emociones de todas las personas que la quieren. Y respecto a Agostina, su desaparición es tan reciente, que probablemente ni siquiera les parezca real aún a quienes están en su vida. Desde este pódcast esperamos que se avance en la investigación y que se actualice la información sobre de la desaparición de Agostina lo antes posible y, queremos mandar todo nuestro apoyo a las dos familias y a sus amistades. También nos gustaría que pudiéramos recordar a todas estas personas antes de hacer comentarios o de publicar en redes sociales nada sobre las desapariciones de estas dos chicas que pueda hacer daño a quienes ya tienen demasiado daño.
Y hasta aquí el episodio de hoy, esperamos que la divulgación de las desapariciones de Malén y de Agostina ayude a arrojar algo de luz sobre su paradero. Si crees que puedes tener información al respecto y no quieres referirlo directamente a las autoridades, también nos lo puedes contar a nosotras. También nos puedes dar tu opinión sobre este primer episodio o sugerirnos casos que quieras que cubramos en el futuro. Nos puedes encontrar en la dirección de email: hastadebajodelaspiedraspodcast@gmail.com, en la web: hastadebajodelaspiedras.com, en Twitter bajo el usuario @hastapiedrasp o en el IG @hastapiedras.
Un saludo y hasta la próxima.
Música del final: Azul de Bueu


Deja un comentario